"Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar".

lunes, 2 de abril de 2012

Para siempre.

Últimamente, lo único que quiero es que me den la beca del intercambio para irme lejos de aquí aunque sólo sea por ese mes. No hago más que intentar que cambien las cosas, pero ellas siguen en sus trece y no veo avances. Me gustaría que todo fuese como en un videojuego, dónde si la partida no te sale como tú quieres, no tienes más que borrarla y volver a empezar.
La vida no es así, no puedes borrar cada cosa que no te salga bien, no puedes empezar desde cero. Los cuentos no siempre tienen su final feliz, y hay veces en las que hasta los principes azules se destiñen.
Dicen que más vale intentarlo, ya que podría ser que ganaras, pero, ¿Y si estás harta de intentarlo y nunca sale? Y si cada vez que lo intentas... ¿te chocas con esa pared que nunca cede? Al final te cansas y llega un momento en el que no te quedan fuerzas para seguir intentándolo. No estoy segura de estar en ese punto de momento, pero tampoco lo veo demasiado lejos y eso no me gusta.

Con el tiempo aprendí a levantarme cuando me caigo, aprendí que no todos los amigos son de verdad y que no todos los amores son para siempre. Descubrí que hay muchas estrellas que no vemos brillar desde aquí, pero que aún así, están ahí. Con el tiempo aprendí a ser fuerte, o al menos a aparentarlo más de lo que lo soy. Dicen, que quien es frío, tiene un corazón hardiente. Yo sé que muchas veces me comporto de manera fría con las personas que menos lo merecen, que muchas veces no demuestro lo que siento, pero eso no significa que no tenga corazón o que no me importen, sólo que he aprendido a guardarlo tras una capa de hielo para evitar el sufrimiento. Tal vez por eso me cuesta tanto querer a las personas, pero eso sí, una vez alguien consigue traspasar esa capa de hielo, se queda en mí para siempre.

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