"Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar".

domingo, 20 de mayo de 2012

¿Cuánto vale un "te quiero"?


Pensemos, ahora se dice “te quiero” al igual que si se dijera “buenos días” o “me gusta tu camiseta”.
¿Por qué? ¿Cuál es realmente el amor verdadero? ¿Cuántas personas dicen te quiero porque lo sienten de verdad? Porque les duele el alma al ver que la otra persona no está, o está sufriendo… Porque con una sonrisa de esa otra persona a la que realmente quieres, aunque no te guste su camiseta, eres feliz. Porque ves a esa otra persona perfecta, haga lo que haga y diga lo que diga. Porque te preocupas, tienes miedo de perderle, tienes miedo de no verle y de no volver a escuchar su voz, de no volver a ver esa eterna mirada y esa sonrisa implacable.
Realmente, ¿Cuántas personas lo dicen porque sienten esto? Muy pocas, muy, muy pocas.
Me considero una persona sincera en este aspecto, yo soy incapaz de decirle “te quiero”  a una persona por la que no siento tal cosa. ¿Para qué?
Hoy escuchas esas dos palabras, dos simples palabras que pueden hacer felices a muchos, dos palabras que aparentemente son como otras dos palabras cualquiera, si las separas pierden su significado. Si te dicen “te”, no tiene sentido, y si te dicen “quiero”, piensas, pues ves a por ello. Pero, si te dicen “te quiero”, esas dos palabras que pueden hacer que el corazón se pare durante unos segundos, que más tarde se acelere hasta casi salirse del pecho, eso realmente si tiene un significado, prácticamente, esas dos palabras pueden darle sentido a todo, pueden darle sentido a tu vida.
Pero hay veces que las escuchas y no sabes lo que pensar, dialogas contigo mismo pareciendo un loco por hablar solo, porque si, para qué engañarnos… todos hemos hablado solos alguna vez, o tal vez discutido porque el corazón nos dice una cosa pero la cabeza no está para nada de acuerdo. Piensas en si realmente significas lo mismo para esa otra persona que es tu todo. Puede que incluso te conformaras con ser la cuarta parte de lo que es para ti. Pero hoy en día se regalan los “te quiero”, yo ya no les veo el mismo valor de hace unos años.
Así que la pregunta es: ¿Cuánto vale un “te quiero”? 

lunes, 14 de mayo de 2012

Aprende a descubrirme.

Lee entre líneas, averigua lo que puede llegar a decir una mirada, deja que una sonrisa tenga mil significados. Descubre lo que esconden mis besos e intuye lo que siento a través de mis gestos. Date cuenta de que cuando estoy contigo no puedo dejar de sonreír y que mil lágrimas brotan de mis ojos cuando tú no estás... y te podrás hacer una idea de lo que siento.
Cierra los ojos y abrázame, atrévete a sentir mi corazón junto al tuyo. Dejemos atrás el pasado y tracemos un nuevo camino hacia un amanecer sin final.
Deja de correr tras el viento, mírame, estoy aquí. Date cuenta de que sólo quiero que seas feliz. Imaginémonos lejos de aquí, solos tú y yo.
Te ayudaré a encontrar un nuevo paso cuando creas que ya no lo hay. Seré la luz que ilumine el desconocido futuro y evitaré que tengas miedo o te sientas sólo. Minaré la oscuridad del camino a cada paso.
Fíjate en mi, puede que no encuentre las palabras adecuadas, pero mi mirada reflejará lo que siento por ti en cada momento. Puede llegar a alcanzar tal profundidad que jamás podríamos explicar, y es que me pierdo con tan solo mirarte.
Seré quien te ayude a levantarte si no he podido evitar tu caída. Saltaré para que tú no tengas que hacerlo y te demostraré día a día que soy una caja de sorpresas.
Seré quien siempre te apoye y quien te acompañe en los planes más descabellados. Guiaré tu camino para que no te vayas por el erróneo y caminaré a tu lado para salvarte si te desvías.
Mírame a los ojos y descubrirás lo que siento. Sonríeme y habrás alegrado hasta el peor de los días. Abrázame  y siente como mi corazón se acelera y se para a intervalos irregulares. Tócame y verás como se eriza el vello de mi piel.

Siente la dulzura de mis besos, y cómo la adrenalina aumenta cuando te muerdo. El pulso se acelera sin ningún tipo de límite porque ni el propio cielo lo es. Evitaré que derrames ni una sola lágrima y comprobarás, que puede que con el tiempo algunas personas salgan de tu vida, pero a mi siempre me tendrás ahí.

Puede que no diga nada, pero puede que lo sienta todo. 

martes, 8 de mayo de 2012

Caídas.

Empezaré esta entrada poniendo un ejemplo real. Hace un par de años tuve una caída algo fuerte, me levanté con las rodillas ensangrentadas, preocupándome básicamente por las medias (curioso, ¿verdad?, supongo que no quise ver la gravedad del asunto). Me levanté del suelo aunque me dolió hacerlo, puse unas cuantas tiritas, los tacones y seguí mi camino. Cuando estaba en la fiesta había veces que tenía que ir a cambiármelas, porque las tiritas se manchaban de sangre, ya que no paraba de salir. Pero esa caída y esas heridas no impidieron que yo me levantara y continuara hacia adelante. ¿Que si dolía? Pues claro que dolía, pero con el tiempo cicatrizó y ahora ya no duele aunque esas cicatrices me siguen recordando aquella caída.

Y os preguntaréis a qué viene esta anécdota, pues bien. Cuando nos caemos, nos levantamos, pero aunque ya te hayas conseguido poner de pie, esas heridas siguen doliendo por un tiempo... Más tarde dejan de doler y cicatrizan, pero de alguna manera esas cicatrices nos siguen recordando el pasado.
Al levantarnos, podemos volver a caer del mismo dolor provocado por la caída anterior. Pero nos habremos levantado una vez y lo volveremos a hacer las veces que sean necesarias. Seguirá doliendo y seguirás recordando, porque la memoria no se puede borrar cuando uno quiere... ojalá... Poder decir "ésto no me gusta", "este día no me porté bien", "no me gustó lo que vi"... Y simplemente apretar un botón en el que pusiera  "BORRAR". Muchos lo apretarían sin pensárselo dos veces, ¿verdad? Pero piensa... ¿Realmente vale la pena borrar ese recuerdo?, ¿Ese momento de tu vida? Ya que puede que no te haya gustado o te duela incluso, pero vivir eso te ha llevado a madurar, a confiar o desconfiar, te ha llevado a ser quien eres. Si lo borras estarás destruyéndote a ti mismo, rompiendo una vida. ¿Vale realmente la pena? Yo creo que no, sería demasiado fácil, demasiado simple... La gente no se pensaría las cosas dos veces ya que después podrían olvidar si no les parece bien algo, podrían obrar sin pensar, obrar muchas veces mal. La vida sería demasiado sencilla y, para qué nos vamos a engañar, hacemos las cosas complicadas porque nos gusta lo difícil, los retos... Las cosas fáciles no valen la pena y es que una meta con difícil acceso esconde una mayor recompensa.
Quién sabe si no nos habrán borrado la memoria alguna vez, yo al menos no lo recuerdo. Por lo que a mi respecta, ese botón de momento no existe, por suerte o por desgracia (cada uno puede decidir qué hacer con su vida, si no le vale la pena recordar).

martes, 1 de mayo de 2012

Amistades que se pierden.

Duele... duele ver que poco a poco esa unión irrompible se va rompiendo... Va desapareciendo lentamente y yo intento evitarlo... Siempre fuimos las mejores amigas, las que siempre, a todas partes, iban juntas... Poco a poco empezamos a separarnos y veo que ya no es lo mismo... Eramos cuatro, ahora tres, de vez en cuando. Siempre dije que erais mi vida y es la verdad, no me gusta ver como cada una se va por su lado. No me gusta dejar de veros y os echo de menos. Echo de menos todos los momentos que hemos vivido juntas... las escapadas, sentirse como niñas, poder pensar en voz alta, secretos, miradas cómplices... las locuras que habremos hecho... Todo eso se va perdiendo poco a poco y es que cada vez vemos a más gente acoplada. Veo como eso está haciendo que nos separemos. ¿Cuánto hace que no pasamos un día las cuatro juntas, solas?, ¿Cuánto?, Demasiado tiempo... Tal vez pasemos un ratito juntas y después cada una se va por su lado...

Y ahora, por ti, por la más ausente de todas:
Esa confianza que poco a poco se fue perdiendo... Que te digan un "cada vez más unidas" y ver como eso no es verdad... Que la amistad hay veces que se pierde y por eso mismo hay que intentar luchar por ella, hasta el último momento... Que ves que todo lo que hacías con esa persona se va perdiendo con el tiempo... Ves como ya no os escapáis juntas, esas noches que pasaste con ella de risas y secretos, de lágrimas escondidas... ya no volverán.
Porque la gente cambia y se distancia, las personas se van alejando con el tiempo y cada vez, por muy cerca que esté... la sientes más lejos...