Cuando caemos nos dicen que hay que madurar, levantarnos y seguir hacia delante, y la mayoría de veces tienen razón. Pero, ¿Qué pasa si te apetece seguir en el suelo e intentar levantarte más adelante?, ¿Qué pasa si quieres ser inmadura por un tiempo? O si simplemente, aunque no tenga nada que ver con haberte caído, quieres comportarte como una niña, como la niña que un día fuiste y que quieras darte cuenta o no, sigues llevando dentro.
Sólo busca en tu interior, es bueno de vez en cuando despreocuparse, es bueno reírse a carcajadas y ser feliz. Son buenas las locuras y son buenas esas amistades que te acompañan en ellas muchas veces.
Quiero volver a sentirme como una niña, preocuparme sólo de esconderme bien para que no me encuentren o tocar la pared y gritar "por mí y por todos mis amigos". Quiero correr sin que nadie me mire mal, quiero gritar, saltar y jugar a que puedo volar. Cuando eres pequeño no importa lo que hagas, todo queda ahí, eres un niño inocente y la gente no le da mayor importancia. No tienes problemas y cualquier cosa mala que hagas, simplemente "es cosa de niños". A estas edades que tenemos ahora, cuando te ven así, riéndote por nada, o haciendo cualquier cosa, o estas borracho, o estás loco.
Siguen habiendo ciertas personas que hacen que saque a esa niña que aún llevo dentro, personas que me hacen sentir feliz, desconectar, decir barbaridades, hacer locuras, hacer el tonto y luego reír, y volver a hacerlo cuando recuerdas esos momentos meses o años más tarde. Porque madurar y hacerse mayor no significa que tengamos que matar a ese niño interior. Habrá momentos en los que tengamos que tomar decisiones difíciles, tener la cabeza en su sitio y probablemente la sangre fría. Habrá momentos en los que tengamos que hacer lo contrario que nos dicte el corazón porque la cabeza nos diga que es lo mejor. Pero habrá, siempre, pequeños momentos en los que puedas ser una persona inmadura, convertirte en una cría y soñar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario