"Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar".

martes, 27 de noviembre de 2012

Aprendí.

-Tú eres lo único que yo necesito. Ya es hora de que disfrutemos los dos solos..
+¿Solos?, ¿Tú y yo?
-¿Qué pasa?, ¿No tienes bastante conmigo?
+Creo que no.
-¿Lo dices de verdad?
+Me he dado cuenta de lo poco que te necesito. Te fuiste de casa y tuve que levantar la cabeza y salir adelante sola, sin ti... convenciéndome de que podía hacerlo, que no te necesitaba... y aprendí. Así que no me culpes si ahora me basto y me sobro sola.

No es tan larga la distancia.

El camino no es tan largo si vas a ver a la persona que amas.
La distancia se mide por lo que te importa una persona, no por los kilómetros que te separan de ella. Sobre todo cuando ese amor es correspondido, la distancia se hace más corta. ¿Verdad que alguna vez has tenido a una persona al lado y has sentido que es como si no pudieras tocarla? O al revés, esa persona que estaba a trescientos kilómetros y que sentías que sólo con alargar el brazo un poco sentirías el tacto de su piel en la yema de tus dedos.
Hay veces que sólo con bajar de casa podemos ver a alguien, pero nos cuesta. Sin embargo, cuando quieres a una persona, trescientos kilómetros no son nada, el camino no es tan largo, pero sólo porque sabes que al otro lado se encuentra ese alguien que convierte los kilómetros en nada.
Serías capaz de subir al cielo y bajarle una estrella, pero sólo porque su felicidad hace posible la tuya, porque su sonrisa hace que seas todo lo que quieres ser. Y porque sentir que eres la causa de esa sonrisa que ilumina la más profunda de las oscuridades, hace que todo valga la pena.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Siempre en mi corazón.

Abuela, lo siento mucho por todas las veces que pude ir a verte y no lo hice. O bien porque estaba cansada o porque pensaba que tendría más ocasiones para verte, porque parecía que una abuela debería ser eterna. Ahora sé que las oportunidades se pierden, y que ya no tengo más ocasiones de estar a tu lado. Ahora sé que las personas no son eternas por mucho que lo puedan parecer, y que debí decir muchas cosas que en su momento no pude. Que ese tren que perdí nunca volverá a parar en mi estación, y lo único que hago es esperar en vano.

Duele pensar que esta noche buena no estarás con nosotros, y que una cosa que me parecía tan simple como que cada año bendecieras la mesa, entre risas y primos que cogían comida antes de que terminaras, lo voy a echar tanto en falta. Que cuando suba al apartamento al volver de la playa, ya no me estarás esperando en el balcón con tus sopas de letras.

Que tu sonrisa no volverá a iluminar mi mirada nunca más.

Duele pensar en lo fría que estabas cuando besé tu frente por última vez. Y ahora sé que no te volveré a ver, pero que estarás por siempre en mi corazón.