"Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar".

viernes, 19 de octubre de 2012

Pinta tu cielo a tu gusto.

Te despiertas un día con ganas de volver a dormir, de seguir soñando tu vida perfecta. Hoy no encuentras un motivo por el que levantarte y muy a tu pesar lo acabas haciendo. Miras por la ventana y el cielo, de un color gris apagado, ilumina esas calles una vez más, las mismas que estas cansado de ver y que ya no te dicen nada. Piensas en qué hace, no te apetece quedarte en casa pero tampoco quieres salir. No tienes ganas de ver las caras de esa gente que ya te empiezan a aburrir. Los mismos líos, las mismas discusiones, las mismas meteduras de pata. Empiezas a pensar en la rutina de todos los días, en que todo es ya una costumbre y que quizá tu vida sea el cebo de una gran broma pesada, de una de esas películas malas. Que tal vez estés viviendo uno de esos reality shows y que en cualquier momento descubrirás las cámaras a través de las cuales millones de espectadores ríen a tu costa, ya que todo te sale mal. Pero entre toda esa basura, un día encontrarás a alguien que le dé color a ese cielo gris y que haga de tu vida algo emocionante. Que le dé un giro de 380 grados y que sea el motivo por el cual te levantarás cada mañana. Justo entonces chocas con alguien, y al ver su sonrisa y esos cálidos ojos, agradeces haber elegido la opción de salir de casa a intentarlo una vez más. Quizá sólo sea un obstáculo del camino, o tal vez sea esa persona de la que estábamos hablando. Si te rindes, si no luchas e intentas seguir hacia adelante por muy mal que parezca que vayan las cosas, jamás lograrás ser feliz. Entonces te paras a pensar que tal vez tu vida no es tan mala. Los líos y las meteduras de pata tienen su lado gracioso y las discusiones suelen llevar a las reconciliaciones, en las que te das cuenta de quien importa realmente y quien nunca lo hizo.

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