El camino no es tan largo si vas a ver a la persona que amas.
La distancia se mide por lo que te importa una persona, no por los kilómetros que te separan de ella. Sobre todo cuando ese amor es correspondido, la distancia se hace más corta. ¿Verdad que alguna vez has tenido a una persona al lado y has sentido que es como si no pudieras tocarla? O al revés, esa persona que estaba a trescientos kilómetros y que sentías que sólo con alargar el brazo un poco sentirías el tacto de su piel en la yema de tus dedos.
Hay veces que sólo con bajar de casa podemos ver a alguien, pero nos cuesta. Sin embargo, cuando quieres a una persona, trescientos kilómetros no son nada, el camino no es tan largo, pero sólo porque sabes que al otro lado se encuentra ese alguien que convierte los kilómetros en nada.
Serías capaz de subir al cielo y bajarle una estrella, pero sólo porque su felicidad hace posible la tuya, porque su sonrisa hace que seas todo lo que quieres ser. Y porque sentir que eres la causa de esa sonrisa que ilumina la más profunda de las oscuridades, hace que todo valga la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario