En los días grises no se trata de mirar por la ventana y ver que llueve, que el cielo está nublado… porque tú misma puedes hacer que un día precioso se convierta en gris. Pero, ¿sabes una cosa? Escondiendo la cabeza bajo la almohada no consigues nada… entonces, te pones a pensar “realmente… ¿Qué es lo que quiero?”… “¿A quién quiero?” Preguntas que parecen fáciles pero que para ti son incontestables, demasiado difíciles como para poder contestarlas tú sola…
Dices mil cosas a la vez, pero en realidad no quieres decir ninguna de ellas. Desear gritarle al mundo lo que estás sufriendo, pero sientes dentro de ti una impotencia porque hay algo que no te lo permite. Y piensas “¿Para qué?” Total, a la mayoría, sólo les importa ellos mismos y no lo que te pase a ti.
Y entonces buscas una solución y tras mucho pensar llegas a esta conclusión: No existen las soluciones… estas cosas se aprenden con el tiempo y aun así puede que te vuelvas a tropezar con la misma piedra que se interpuso en tu camino un tiempo atrás… mientras tanto sonríe, pinta el cielo gris de un azul muy llamativo y si no lo consigues, siempre habrá alguien que te eche una mano.
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