Nunca te acostumbres a nada ni a nadie, porque un día ya no estarán. Disfruta de esos pequeños momentos que te hacen sonreír, de esos pequeños momentos que te llenan… de esas risas y de esa felicidad… porque un día se acabará. Yo, por mi parte, me alegro mucho de ser como soy, de no dejar mi felicidad en las manos de nadie. Porque mi felicidad depende de mi, de nadie más. Porque yo sola no me voy a hacer daño… y sin embargo la persona más inesperada te puede traicionar. Hay veces en las que me sorprendo a mi misma… porque soy así, asumo las cosas… quizá hay un momento en el que lo paso mal… si, para qué engañarnos… pero en seguida pongo las cosas en su sitio y pienso en que llorando no voy a arreglar nada… y salgo a la calle a comerme el mundo ¡ porque así soy yo… y ni tú ni nadie vais a hacer que cambie… Me encanta ser así. Construir un muro… me encanta esa capa de hielo que puede formarse entorno a mi corazón y en un momento dejar de importarme las cosas… así que no te pienses que siempre estaré ahí, porque en un segundo… puedes dejar de importarme.
Qué ingenua... pues claro que la distancia hace estragos.
Fue corto, pero no estuvo mal.
¿Y sabes qué? Seguiré sonriendo, porque soy así. Y en tan solo unos momentos, he levantado ese muro que dejé caer por un momento.
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